Abril- PoetrySlam

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Fotografía: Paula Díaz


 

Te voy a escribir el poema más bonito del mundo.
No, te voy a escribir el poema más humilde del mundo.
No, [CANTANDO] Te voy a escribir el poema más honesto del mundo, voy a capturar su esencia en tan sólo 3 minutos. Y un día verás que esta loca de nada se olvida, por muchos poetrys que vengas hoy es otra movida.
Te voy a escribir el poema de los poemas.
Te voy a escribir todo lo que leíste en el cole para que lo rompas y empecemos de nuevo.
Te voy a escribir desde la cama y te voy a escribir porque lo necesito.
Voy a escribirte un poema que hable de nosotros pero sin hablar de amor.
Voy a escribir un poema que hable de cómo tu contexto sociocultural te está jodiendo la vida.
Voy a escribir un libro, o dos, o tres, sí, con varias sagas y todos incluirán direcciones incorrectas y un millón de contradicciones.
Voy a escribirte el poema más honesto del mundo.
Y aun no pudiendo prometerte el poema más honesto del mundo
porque para empezar yo no escribo poemas
y para terminar la honestidad se llevó a todas las sirenas y yo morí con ellas.
Aun no pudiendo prometértelo,
hoy, te voy a escribir el poema más honesto del mundo.

¿Qué sería lo más honesto que puedo escribirte?

Lo más honesto no hablaría de amor, no hablaría de guerra, no citaría a la generación del 27.
Hablaría de canciones pop, de reservados en discotecas con reggaeton de fondo
y de muchísimas horas delante de un televisor.
Hablaría de verdades generacionales en formato anuncio.
Hablaría de cómo nos sabemos más anuncios que poemas.
Hablaría de cómo somos una generación en formato slogan, porque yo lo valgo.
Hablaría de cómo no es lo que tengo, es lo que soy.
De que entre tú y yo, póntelo, pónselo, connecting people,
De que estás bienvenido a la república independiente de mi casa,
y que fuera de cualquier slogan, hay cosas que el dinero no puede comprar.
Te podría escribir el poema más honesto del mundo,
Un poema donde el algodón no engaña,
Un poema que te grite ‘Just do it’,
Que te acoja, porque como en casa en ningún sitio,
Porque el mayor premio es compartirlo.
¿Te gusta conducir?
¿Eres tijuanático?
¿Cueces o enriqueces?
La vida no está hecha para contar calorías,
Pero yo, con el jamón, no me la juego.
Leche, cacao, avellanas y azúcar.
Doble o nada.
Lo que vale mucho, cuesta muy poco.
Te puedo asegurar que donde caben dos no caben tres,
No, red Bull no te da alas y obviamente la comunidad de Madrid no es la suma de todos.
Y yo te puedo asegurar esto porque sé de lo que hablo.
Yo te puedo escribir el poema más honesto del mundo que de primeras no hable de nada y esté lleno de todo.
Porque lamentándolo mucho vivimos en la sobrepresentación sensorial y cagamos con el móvil en la mano.
Porque lamentándolo mucho si seguimos así los niños se sabrán más anuncios que poemas.
Porque lamentándolo mucho fabricamos niños en busca de la felicidad que sólo saben decir si tú aquí eres el King o cantar parapapapá.
Porque lamentándolo mucho yo te podría escribir el poema más honesto del mundo pero al final,
si no tienes un iPhone, no tienes un iPhone.

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